lunes, 17 de septiembre de 2007
Tres y un medio días
Es el día del teorema de Pitágoras abandonado en una esquina, el día de un pequeño tío con lo huesos huecos saltando tréboles, el momento de reconocer a alguien que estaba a un par de años de mi vida y alegrarse por su felicidad aparente. Tiempo de saludar a la caja que me observa cada que paso frente a su puerta, su trabajo. Recordar que tenía tanto que ni siquiera recuerdas llorar y alegrarse extrañamente porque aún falta practica pero el recuerdo todavía existe. Dos botes llenos con arena recordando y esperando algo que ni siquiera tengo idea pero que así lo parece. Y llevar media semana metido en el cambio que nos atrapó sin avisar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario